La
persona que suele iniciarse en Yoga suele tener alguna confusión respecto a
quién lo puede practicar, si es necesario ser flexible, si es necesario ser
joven, si es necesario estar delgado, etc. Cualquier persona puede practicar
esta disciplina siempre y cuando la clase o el tipo de Yoga que practique se
adapte a sus circunstancias personales. Desde bebés hasta ancianos, desde
personas delgadas hasta gruesas, desde personas muy flexibles hasta personas
muy rígidas que nunca hayan hecho deporte. Cada persona es un Universo
particular y podrá realizar una práctica acorde a sus circunstancias. Puedes
ver los principales estilos de yoga detallados en la pestaña correspondiente.
Además,
es frecuente tomar Yoga y Relajación como sinónimos siendo común la opinión de
que el Yoga sirve para eliminar el estrés, relajarse y poco más. Aunque es
cierto que con Yoga puedes obtener un estado de calma y relajación interno
importantes, creo conveniente puntualizar en este blog que Yoga es mucho más
que eso. Esta disciplina originaria de India busca la Liberación del Ser
Humano. Esto significa que nos ayuda a observarnos interiormente para que
vayamos soltando aquéllas actitudes físicas, mentales y emocionales que nos
impiden avanzar. De hecho, la traducción de la palabra Yoga es “Unión” y
simboliza la unión de lo Sagrado con lo Mundano, la elevación de nuestro Ser
individual a uno Totalitario de Amor y respeto a todos los seres. En este
crecimiento personal, la mente va tranquilizándose, el cuerpo va tornándose más
ágil y fuerte y las emociones pasan a un estado más relativo donde no nos
controlan. Estos beneficios ya son de por sí enormes porque hacen que podamos adaptarnos a las
circunstancias de nuestra vida sin estrés. No obstante, el fin último del Yoga
es tomar conciencia de la ilusión en la que vivimos y quitar las máscaras que
solemos llevar consciente o inconscientemente. Nos ayuda a vivir el Presente
sin angustia, sin miedos, sin enfado, etc. Quitamos las múltiples “capas de
cebolla” que hemos ido creando a lo largo de años y nos vamos quedando con lo
Esencial, con nuestro verdadero Ser. Nuestra Esencia basada en el Amor, en el
Respeto, en la Unidad es la que aparece con la práctica de Yoga. Y esta
Naturaleza Sagrada que todos tenemos nos aporta una serenidad, una tranquilidad
y paz interior que no es comparable a nada. Se torna nuestra mejor amiga,
nuestra mejor fuente de Amor y Sabiduría. Yoga, es mucho más que relajación, es
un camino a ti mism@.
ORÍGENES DE LAS PRÁCTICAS YÓGUICAS
Las
prácticas de Yoga están basadas en diversas fuentes escritas, generalmente muy
antiguas. Entre estas fuentes encontramos los Vedas, textos sagrados hindúes que datan aproximadamente del 1700
a.C. En ellos, se menciona por primera vez la palabra Yoga como alusión a un
estado en el que se transciende la cualidad individual creando un estado puro
de conciencia en el que el “Yo” desaparece en una Esencia Divina. Para alcanzar
este estado destaca el papel fundamental de la Meditación y de los mantras
(semillas vocales sagradas).
Otros
textos sagrados son los Upanishads,
de los cuales, los más antiguos datan del primer milenio a.C. Algunos autores
los consideran parte de los Vedas. Su enfoque es también centrado en la
Meditación y su conocimiento es conocido como filosofía Vedanta en la que
existe una Ser Universal (Brahman) y un Ser Individual (Atman). Las prácticas
de los Upanishadas se centran en transcender las limitaciones de nuestra
conciencia individual y alcanzar el estado de Unidad. En estos escritos se hace
alusión por primera vez a la anatomía sutil del ser humano describiendo los
distintos cuerpos (causal, sutil y físico) y el prana (fuerza vital).
El Bhagavad Gita es el texto sagrado
hinduista. Se considera parte de los Upanishads y se enmarca en el texto épico
Mahabharata (III a.C). Consiste en unos 700 versos que exploran los misterios
de la mente y dan las claves para la liberación espiritual. Muestra una
conversación entre el guerrero Arjuna y su guía (cochero) y amigo Krishna antes
de la guerra de Kurukshetra. Krishna, desvela su manifestación divina a Arjuna
y responde a los dilemas morales que presenta éste ante la batalla. Le explica
la importancia del Dharma o deber de un guerrero. La importancia de la acción y
la voluntad en las doctrinas yóguicas y vedantas. Según Krishna existen tres
caminos yógicos: el Karma Yoga (yoga del servicio), el Jnana Yoga (yoga del
conocimiento) y el Bhakti Yoga (yoga de la devoción).
El
texto más conocido para el practicante de Yoga son los “Yoga Sutras” de Patanjali. En estos 196 aforismos se describe el
Raja Yoga (Yoga real) enfocado en la obtención del Samadhi o Liberación a
través de trascender el sufrimiento que conlleva las actitudes ego-centradas
(deseos, pasiones, prejuicios, etc.). Para ello, desarrolla el Ashtanga Yoga o
yoga de los 8 pasos en los que se va avanzando en prácticas más sutiles y
elevadas. Estos 8 pasos consisten en:
* YAMA:
comportamientos éticos que deberíamos poner en práctica en nuestra vida diaria
- Ahimsa (no violencia, no hacer daño ni a nosotros mismos ni a los demás.
Compasión a todos los seres)
- Satya (ser honesto, diciendo la verdad sin hacer daño)
- Asteya (no robar, no apropiarte de lo que no es tuyo y pagar por lo
que recibes)
- Brahmacharya (disciplina sexual, honrar tus relaciones íntimas y
realizar el Acto como Sagrado)
- Aparigraha (no desear, vivir
con generosidad de espíritu y acción, dando sin esperar recibir a cambio.
Desarrollar la paciencia)
* NIYAMA:
auto-observación
- Saucha (relacionarnos con nuestro cuerpo como si fuera un templo.
Cultivar la purificación y limpieza del cuerpo).
- Santosa (contento y satisfacción con lo que somos y tenemos en el
momento presente. Abrirnos a la gracia)
- Tapas (Autodisciplina, esfuerzo y motivación para llevar a cabo
nuestras prácticas espirituales)
- Svadhyaya (Autoestudio. Observación de lo que hacemos en el mundo,
de nuestras limitaciones y tendencias autodestructivas)
- Ishvarapranidhana (Rendirnos a la providencia Divina, entender y
recordar que estamos sujetos a leyes Superiores)
* ASANA:
Se traduce tradicionalmente como “postura” pero podemos ir más allá diciendo
que es “habitar el cuerpo, sentirlo, vivirlo, ser, estar en el presente”
* PRANAYAMA:
respiración controlada en una postura firmemente establecida.
* PRATYAHARA:
control de los sentidos. Poder mantener una actitud centrada en nuestro
interior y que los sentidos no nos distraigan.
* DHARANA:
concentración y conciencia interna. Tras el control de los sentidos, la mente
comienza a permanecer en calma y centrada.
* DHYANA:
meditación. El mantenimiento de nuestra mente enfocada y centrada lleva al
estado meditativo.
* SAMADHI:
unión con lo Divino. Liberación de nuestra alma para que pueda ser conciencia
Suprema.
Aunque
con frecuencia se indica que las prácticas de Yoga que realizamos hoy día proceden
de estos textos (Vedas, Upanishadas y Yoga Sutras) también merece la pena
destacar la influencia de las prácticas tántricas. El Tantra es un movimiento espiritual que llega de la mano del Budismo
Mahayana en los primeros siglos del primer milenio. La idea esencial del Tantra
es que todo en el Universo es una expresión de lo Divino, evitando entrar en el
carácter dualista del Bien y el Mal como hacen los textos anteriormente
descritos. El camino del tantra es encontrar la libertad a través de la experiencia
humana y no a través de la renuncia. Reconciliarnos con nuestro cuerpo,
respiración, mente y emociones sin considerar nada impuro. Su significado se ha
distorsionado en Occidente, entendiéndose como “sexo sagrado”. Aunque es cierto
que las experiencias sexuales sagradas se enmarcan dentro del tantra, la
filosofía y prácticas espirituales son mucho más profundas y sutiles y no se
centran exclusivamente en aspectos sexuales. El enfoque, es principalmente,
superar nuestra mente dualista y alcanzar de este modo la Liberación.
La
mayoría de las prácticas de Yoga que realizamos en Occidente están enfocadas en
el trabajo corporal, acompañado de la respiración y de una mente enfocada. Esta
práctica denominada Hatha Yoga (Yoga Físico o postural) procede de unos textos
más modernos. No obstante, el origen, la fuente, como hemos descrito procede de
miles de años atrás, centrado en la meditación y la liberación del sufrimiento.
El Hatha Yoga Pradipika es la
primera escritura sustancial que hace alusión a la práctica de un Yoga
postural. Fue escrita en el siglo catorce por Swami Swatmarama y en ella se
detallan prácticas de purificación (shatkarmas), asanas, pranayamas, mudras
(cierres energéticos con las manos), bandhas (cierres energéticos corporales).
En el Shiva Samhita, texto que data
entre el siglo quince y el diecisiete, se destaca la influencia del Budismo y
el Tantra en el Hatha Yoga. En este texto sólo se detallan cuatro asanas pero
da mucha información acerca de la anatomía sutil del ser humano con su fuerza
vital (prana) y los canales de energía (nadis). Incluye técnicas tántricas,
mantras y enfoque con la mirada (dristana) como medio de Despertar y ascender
la fuente de energía Suprema que yace en la base de la columna (Kundalini). En
el Gueranda Samhita, escrito en el
siglo diecisiete, se destacan técnicas específicas para la práctica de la
purificación (shatkarmas), asanas, mudras, pratyahara, pranayama, dhyana y
samiadhi.
En
resumen, la práctica de Yoga lo que busca es:
1)
Total purificación y bienestar del cuerpo
2)
Equilibrio en nuestro cuerpos físicos, mentales
y energéticos
3)
Despertar de la Conciencia Pura conectándonos a
lo Divino.
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